Servicios de FTP en la nube: qué son y para qué sirven

Las siglas FTP hacen referencia al Protocolo de Transferencia de Archivos (File Transfer Protocol) que, basado en una arquitectura cliente-servidor, se emplea para transferir archivos entre sistemas conectados en red (TCP). A efectos prácticos, ello posibilita que desde un equipo determinado (imaginemos, por ejemplo, el de una imprenta), se puedan recibir y descargar archivos transferidos por otros usuarios (los clientes).

Salvo los servicios de consigna que, asociados a los propios de correo electrónico, funcionan a través de los propios navegadores (equipados con función FTP y que en ocasiones permiten conexión anónima para subir archivos, esto es, sin usuario/clave), lo habitual es que este tipo de transferencias de archivos se hagan mediante clientes FTP. Esto es, programas que, como se explica en la Wikipedia, se instalan en el ordenador del usuario, y emplean el protocolo FTP para conectarse, siempre que se disponga de los datos de acceso necesarios a un servidor FTP y transferir archivos, ya sea para descargarlos o para subirlos.

Normalmente el FTP se utiliza para transferir, como en el ejemplo anterior, conjuntos de ficheros o archivos de gran tamaño (que por correo electrónico sería inviable adjuntar), aunque con esta finalidad se vienen usando de forma creciente en los últimos años servicios de alojamiento de archivos en la nube como Dropbox o Google Drive, puesto que permiten, además de la edición colaborativa, compartirlos con otros usuarios.